3 razones por las que no cumples

tus propósitos de Año Nuevo

A todos nos ha pasado. Empezamos bastante bien las primeras semanas de enero y poco después abandonamos nuestros propósitos de año nuevo y además nos sentimos peor que antes. ¿Por qué es tan difícil comer más saludablemente, dejar de fumar, hacer deporte para perder esos 5 kilos demás o cualquier otro propósito que querías cumplir?

Al principio te sientes súper motivado y te comprometes que este año lo vas a lograr. Te apuntas al gimnasio, tiras el paquete de cigarrillos y los caramelos que tienes en casa se los regalas a tu vecino. Las primeras semanas lo llevas bastante bien, pero pronto te das cuenta de que no es nada fácil compaginar los propósitos del año nuevo con tu vida real.

Me he preguntado por qué es tan difícil cumplir los propósitos de año nuevo. Hay personas que lo logran, pero muchos vuelven a sus hábitos de antes. ¿Qué es lo que nos pasa en el camino?

Tras analizar el tema, he encontrado 3 razones que hacen fallar a la mayoría de las personas. Una vez que las conozcas podrás evitarlas 😉 

1. Somos poco realistas 

Antes de empezar, ¿te preguntaste si el propósito encaja con tus valores, si puedes dedicarle el tiempo necesario y cómo afectaría este cambio a tu círculo más cercano (familia, amigos, trabajo)? A veces nos dejamos llevar y escogemos propósitos muy difíciles de cumplir o unos que no son compatibles con nuestra vida real.

2. No estamos comprometidos al 100%

Tienes que comprometerte si quieres cumplir tus propósitos. A algunos les ayuda buscar un grupo de personas que quieren lograr lo mismo. Otros comparten sus propósitos con familiares y amigos. Al compartir o hacer público tu objetivo sientes cierta presión y no quieres fallar a estas personas. Algo así te da fuerza para seguir adelante si un día quieres tirar la toalla.

3. Nos falta un buen plan de acción

Sin un plan específico no sabes dónde empezar, por eso es tan importante definir tu propósito en el tiempo. Decide cuándo quieres empezar y qué días puedes dedicarte a ello. Especifícalo en detalle y para tenerlo siempre presente ponte un post-it en la nevera, además de apuntarlo en tu agenda. También te recomiendo pensar en un plan B: así si recaes no significa que no puedas continuar otro día. Date cuenta sin enfadarte contigo mismo, acéptalo y sigue con tu plan.

Ahora sabes por qué a veces no logramos nuestros propósitos de año nuevo. Si aún tienes un propósito que quieres lograr, no necesitas esperar hasta que acabe el año para intentarlo de nuevo.

Te quiero invitar a pensar sobre 3 propósitos que quieras conseguir. Cuando los tengas, apúntalos y valóralos de 1 a 10 siendo el 10 lo más importante para ti. Elige el que más puntuación tenga. No intentes lograrlos todos, concéntrate en un solo propósito y cuando lo hayas cumplido puedes empezar con el siguiente en la lista.

Quiero que te imagines cómo será tu vida si lograras este propósito:

  • cómo te sentirás
  • cómo mejora tu vida
  • cómo te verán los demás
  • qué te dirá tu familia, tus amigos, tus compañeros de trabajo

...y recuerda siempre por qué empezaste

Si tu propósito además está en armonía con tus valores, adelante, haz un plan de acción. Elige una fecha para empezar y los días que puedes dedicarte a ello. No te fijes tanto en la meta final, concéntrate en el camino. Divide metas grandes en pequeños pasos y verás como disfrutarás de cada logro en lugar de esperar al día en el que logres tu meta final. Si quieres, haz una lista de cosas que puedes hacer para recompensarte: un auto-regalo, como por ejemplo ir al cine, un masaje, pedicura, ir de compras, etc. te hará disfrutar aún más del camino.

Mientras avanzas, recuerda por qué has empezado y, si crees que hace falta, siempre puedes ajustar el plan para que se adapte aún mejor a tu vida. Ajustar es mejor que abandonar. En mis sesiones de coaching acompaño a personas para que cumplan sus metas. Si a mis consejos añades algo de disciplina y constancia, verás qué fácil es cumplir tu propósito de año nuevo.